Educación sexual en Holanda: por qué es tan revolucionaria
¿Por qué es tan interesante y revolucionaria la educación sexual en Holanda? Porque comienza a los 4 años, en el kínder, y poco a poco, a lo largo de los años, se van tocando diferentes temas sobre sexualidad de una manera transparente y abierta. ¿El resultado?
- En promedio, los adolescentes no inician su vida sexual a una edad temprana.
- Usan anticonceptivos desde su primera experiencia y la califican como “deseada y divertida”.
- Tienen una de las tasas más bajas de embarazo adolescente.
- Tienen una de las tasas más bajas de VIH e infecciones de transmisión sexual.
Hablar de sexo no adelanta la primera vez
A veces pensamos que, al hablar de sexo abiertamente con nuestros hijos, vamos a incentivarlos a tener relaciones sexuales antes de tiempo, y en ese punto estamos muy equivocados. La investigación muestra que, cuando reciben información adecuada y acompañamiento, postergan los contactos sexuales hasta que se sienten preparados y seguros. Y en ese caso las experiencias también son positivas, lo cual tiene un enorme valor para la vida.
Muchos padres se sienten cohibidos con este tema y esperan hasta que sus hijos lleguen a la pubertad. Pero entonces ya es tarde: a esa edad los hijos ya no conversan con sus padres sobre sexualidad, lo buscan en otra parte. De hecho, los niñ@s están constantemente bombardeados por mensajes sexuales en la televisión, la radio y las redes sociales, y si esa es la única fuente de información que reciben, puede tener un impacto negativo en ell@s.
El sistema educativo holandés intenta mostrar que la sexualidad también tiene que ver con el respeto, la intimidad y la seguridad. Fundamentalmente, se trata de tener conversaciones abiertas y honestas sobre el amor y las relaciones.
Fomentan el respeto a todas las orientaciones sexuales y ayudan a los alumnos a desarrollar habilidades para protegerse de la coerción, la intimidación y el abuso sexual. El principio es claro: el desarrollo sexual es un proceso normal que viven todos los jóvenes, y ellos tienen derecho a recibir información franca y confiable sobre el tema.
“Lo más importante, quizás, es que no se trate el tema en secreto. Queremos enseñarles a los niños que la sexualidad es parte de la vida.”
¿Qué aprenden y a qué edad?
A los 4 años les explican quiénes son y qué diferencias hay entre niños y niñas, o entre el cuerpo de un niño y el de un adulto. También aprenden la diferencia entre un contacto agradable y uno desagradable, y a expresar lo que quieren y lo que no quieren.
A los 7 años se espera que sepan nombrar correctamente las partes del cuerpo, incluidos los genitales. También aprenden sobre los diferentes tipos de familia, sobre lo que significa ser un buen amigo y que un bebé crece en el útero de su madre.
Mientras que en la mayoría de los países los adultos tienden a ver a los jóvenes como un torbellino de hormonas a punto de estallar, en los Países Bajos hay una fuerte creencia de que los jóvenes pueden ser educados en el amor y en las relaciones.
Otro punto muy interesante: aunque el aborto es legal y lo cubre el seguro de salud, Holanda tiene una de las tasas más bajas de abortos y embarazos no deseados del mundo. ¿El secreto? La información y, sobre todo, la responsabilidad parecen ser las mejores herramientas.
Como dato, la UNESCO también propone una “educación integral en sexualidad” bastante parecida al sistema holandés. Pero explicar en detalle su metodología, sus enfoques y sus retos es un tema que no se podría abarcar en un solo artículo.
La educación sexual también empieza en casa
Es muy importante que la educación sexual, además de darse en los colegios, la den también los padres. La reconocida sexóloga Alessandra Rampolla, en su libro “Sexo… ¿y ahora qué digo?”, una guía para padres, habla de una educación sexual transparente y abierta desde que los niñ@s nacen. Recalca su importancia porque la mayoría de los problemas o frustraciones sexuales, tanto en hombres como en mujeres, son psicológicos (y no fisiológicos, como muchos piensan), y nacen de ideas y prejuicios que uno va formando desde pequeño y que impiden vivir una vida sexual plena.
Que no hablemos de sexualidad no significa que no estemos educando sexualmente. Sin darnos cuenta, educamos y decimos muchísimo con el silencio, y transmitimos mensajes cuando nombramos una palabra en secreto. Qué diferente sería la historia si, en lugar de pasar a nuestros hij@s una pesada mochila de prejuicios y falsas creencias, les transmitiéramos otro mensaje… uno positivo.
Sería ideal traer e implementar este tipo de educación sexual en Bolivia. Sería un reto grande, porque todavía vivimos en una sociedad muy cerrada y prejuiciosa, donde para la mayoría de los adultos la palabra “sexo”… sigue siendo tabú. Desde Sacred Sex seguimos poniendo nuestro granito de arena para cambiarlo.