¿Estás dispuest@ a hablar abiertamente de sexo con tus hij@s?

La realidad es que a la mayoría nos cuesta mucho hablar de sexo; es más, esa palabra todavía es tabú en nuestra sociedad. Generalmente podemos vivir tranquil@s sin preocuparnos por superarlo… hasta que tenemos un/a hij@.

El gran aprieto empieza cuando, de pronto, nuestros hijos tienen curiosidad y nos hacen preguntas, y quedamos entre la espada y la pared. Tenemos dos opciones: enfrentar nuestros miedos y prejuicios para educarlos, o dejar pasar el tema y dejarles esa responsabilidad a otros.

Queremos darte 3 buenas razones por las que es importante que seas tú quien los eduque en algo tan delicado como el sexo y la sexualidad.

1. La sexualidad es mucho más de lo que enseña el colegio

Lo más probable es que en el colegio les enseñen los órganos genitales, las enfermedades, el ciclo menstrual y el uso del condón. Pero la sexualidad abarca mucho más: orientación sexual, tipos de familia, imagen corporal, amor, placer, masturbación, pornografía, sexo casual y otras prácticas. Son temas de suma importancia en la vida de las personas, y para hablarlos hace falta transmitir valores, creencias y normas de conducta… nadie mejor que tú para hacerlo.

2. La falta de educación sexual es la raíz de muchos problemas

¿Sabes cuál es la raíz de la mayor parte de los problemas sexuales? La mala educación sexual que recibimos o, en realidad, la ausencia de educación sexual a lo largo de nuestra vida.

Probablemente perteneces a la generación en la que tus padres te tapaban los ojos cuando aparecía una escena “indiscreta” en la novela y de “eso” simplemente no se hablaba. (Ten en cuenta que, al no decir las cosas o al hablarlas en secreto, también estás educando). Salvo alguna ocasión incómoda que tenemos bien grabada en la memoria, en la que te sentaban a la mesa para explicarte cómo cuidarte… y más allá de eso no iba, para nuestra tranquilidad y alivio.

Nuestra vida, y sobre todo nuestra calidad de vida, sería mucho mejor si en vez de una pesada mochila de prejuicios y falsas creencias hubiéramos recibido un mensaje claro, transparente y, sobre todo, positivo sobre el sexo. Nos habríamos evitado muchas frustraciones que vivimos hoy.

3. Hablar de sexo con los hijos ayuda a prevenir el abuso sexual infantil

Un niño que se siente cómodo hablando abiertamente con sus padres sobre sexo es mucho más propenso a contarles si algún adulto tiene un comportamiento extraño o abusivo con él. Ser víctima de abuso sexual es perder la inocencia. En cambio, tener información sexual correcta no tiene nada que ver con perder la inocencia, sino con un desarrollo normal y saludable de cada ser humano.

Tips para empezar (de yapa)

  • Empiecen temprano: lo ideal es hablar de sexualidad con los hijos desde que nacen, de la manera más natural y sincera posible, adaptándose a cada edad.
  • No esperes a que te pregunten. No todos los niños preguntan, y eso no significa que no tengan curiosidad. Tu silencio puede hacerles pensar que el tema es prohibido o tabú… no dejes que eso pase.
  • Nunca censures sus preguntas. No está bien reírse, censurarlos o avergonzarlos cuando preguntan. Si no sabes qué responder, está bien: nadie nace sabiendo. Investiga y respóndele en otro momento.
  • Pregúntales qué piensan sobre distintos temas. Así sabrás cuánto saben y podrás darles respuestas que puedan entender.
  • Sobre todo, enséñales que la sexualidad se disfruta y que expresa valores y sentimientos.

Hablar no adelanta nada… al contrario

A veces pensamos que, al hablar de sexo abiertamente con nuestros hijos, los vamos a incentivar a tener relaciones antes de tiempo. La investigación muestra lo contrario: cuando reciben información adecuada y acompañamiento, postergan los contactos sexuales hasta que se sienten preparados y seguros, y sus experiencias son más positivas.

Muchos padres esperan hasta la pubertad para hablar del tema, y entonces ya es tarde: a esa edad los hijos buscan la información en otra parte, en una televisión, unas redes sociales y una publicidad que los bombardean con mensajes sexuales.

Como padre o madre, siempre queremos darles lo mejor a nuestros hijos, y eso también incluye una mejor educación que la que recibimos. Somos responsables de educarlos sexualmente para que se acepten tal cual son, disfruten, se quieran y, sobre todo, respeten su cuerpo y sus deseos, y para que ejerzan su derecho a elegir cómo vivir su sexualidad.

Atrévete a cambiar, a crecer y a superar tus prejuicios… si no lo haces por ti, hazlo por tus hijos. Lo merecen.

Regresar al blog