Juego de roles: atrévete a vivir el placer desde otra perspectiva
Paulo Coelho tiene una frase que dice: “Si piensas que la aventura es peligrosa, prueba la rutina: es mortal”. Encaja en muchos aspectos de la vida, y en lo sexual cae como anillo al dedo. La monotonía y los deseos estancados son un veneno que va apagando lentamente a las parejas. La buena noticia es que existe un antídoto muy simple, aunque requiere toda nuestra creatividad. Hoy te regalamos una dosis: el juego de roles.
¿Qué es un juego de roles?
Es cuando tú y tu pareja (o todas las personas involucradas) asumen un personaje: dejan de ser ell@s mism@s por un tiempo para interpretar una personalidad totalmente diferente. ¿Ejemplos? Médico y enfermera, alumna y profesor, policía y ladrón.
Ahora que sabes de qué hablamos, la pregunta es: ¿qué necesitas para empezar?
1. Actitud
No hay nada más sexy que la actitud en la cama. No siempre es fácil: interpretar a una policía que va a castigar al ladrón puede costarle mucho a una mamá que en el día a día está dedicada a su familia. Recuerda que vas a montar una obra de teatro entre las paredes de tu cuarto: practica a solas e imagina la situación para que no te resulte tan extraña al momento de hacerlo. Y si necesitas un empujoncito para desinhibirte, una copita de vino, con moderación, puede ayudar.
2. Vestimenta
¿Ya pensaste qué ponerte? No hace falta gastar mucho: todo está en la creatividad con que combines tu ropa. Si hoy te toca ser la alumna, unas medias largas, una camisa corta escotada, una faldita y unos tacos altos (que todas tenemos) son suficientes.
3. Ambiente
¿Te tocó ser el profesor severo seducido por la alumna? ¡Entonces tienes que armar el aula! Una pizarra (puede ser una cartulina pegada en la pared), libros en el escritorio, sillas acomodadas, lápices, una regla y unos lentes… cada detalle cuenta, porque percibimos el ambiente a través de los sentidos. Juega con texturas, colores, olores y música para crear experiencias diferentes.
4. Juguetes
¿Te tocó ser el sumiso que debe obedecer a una dominatrix? Para este mundo en particular hay juguetes especiales, como las esposas dobles, las mordazas de bola (gag ball), los cinturones de castidad o los látigos. También puedes improvisar: una bufanda suave para vendar los ojos o una cuchara de palo de tu cocina. Y si tu espíritu es más patriótico, ¡cómprate un chicote kinzacharani! El mundo de los juguetes sexuales es muy amplio: vibradores, anillos, bolas tailandesas, dilatadores… todo está permitido en estos juegos.
Ojo con la seguridad: si vas a atar a tu pareja, usa algo suave y fácil de soltar (pañuelos, cintas de tela o esposas con apertura rápida) y nunca cinta adhesiva ni nada que corte la circulación. Nunca dejes sola a una persona atada.
Lo más importante: ponerse de acuerdo
Para montar estas escenas es fundamental que todas las personas involucradas estén de acuerdo en todo. Lo ideal es, fuera de la cama y en otro momento, sentarse a charlar y planificar juntos la escena: qué les gustaría que pase y qué no. Si hace falta, anótenlo en un papel… ¡y si hace más falta, que esté notariado y firmado!
En los juegos de rol a veces se usan accesorios como esposas, vendas o cuerdas, y a veces un lenguaje bastante subido de tono, o incluso cierto trato de dominación y sometimiento, que para algunas personas puede resultar una falta de respeto. Por eso es súper importante que establezcan los límites de la fantasía, lo que están dispuestos a hacer y lo que no, y que elijan una palabra de seguridad: una palabra que, si cualquiera la dice, detiene el juego al instante. De lo contrario, podría terminar en una mala experiencia.
Cuando el juego termine, conversen sobre lo que vivieron: qué les gustó y qué no, para que cada encuentro sea mejor que el anterior.
Entonces, ¿estás cansad@ de hacer el amor con tu pareja siempre de la misma manera? ¿Te animas a los juegos de rol? Esta práctica, también conocida como role playing, puede ser una muy buena manera de condimentar tus encuentros. Al final de cuentas, la pareja ideal es la que tiene la conciencia limpia… y la mente sucia.