Nuestra experiencia: lo que nos enseña un Tuppersex
Quizás te estás preguntando: ¿qué es un Tuppersex? Es un encuentro de amigas que se reúnen en una casa para hablar de sexo y juguetes eróticos… (sí, de eso mismo, tal cual se lee).
La primera vez que tuvimos que dar una charla Tuppersex estábamos muy nerviosas. Dar una charla a desconocidas ya da nervios, y dar una charla de sexo… ¡da todavía más!
- “No sé si he sentido un orgasmo”.
- “Nunca he usado un juguete… ¿cómo? ¿Eso entra dónde?”.
- “¿Cómo le digo que use un retardante? ¿O se lo pongo sin que se dé cuenta?” 😉
Son frases que siempre se repiten. En una sociedad con un código moral y unos prejuicios tan arraigados, poder hablar abiertamente de sexo es un proceso difícil y, al mismo tiempo, muy liberador.
Lo bien que la pasamos
¿Y saben qué es lo más interesante? ¡Lo bien que se la pasa en esas charlas! Y ojo, no lo decimos por los vinitos con los que siempre nos reciben, ni porque haya morbo en el asunto (es lo primero que uno piensa, y precisamente no existe). Lo decimos porque por fin una tiene licencia para hablar sin sentirse juzgada, para hacer esas preguntas que siempre le dieron curiosidad y para encontrar solución a esos problemas que creía que solo ella tenía y que no tenían arreglo.
No importa dónde ni a quiénes demos las charlas: universitarias del mismo equipo de fútbol, las amigas del pasanaku o grupitos de señoras de 65 años reunidas para jugar cartas. Todas, absolutamente todas, quieren aprender. Y entre risas, complicidad y poco pudor, los secretos de alcoba empiezan a salir.
Más que una charla
Para nosotras, un Tuppersex es más que una educación sexual gratuita a domicilio. Es darte la oportunidad de reconciliarte contigo misma, de aprender nuevas herramientas para que el tiempo y la edad sean tus aliados y no tus enemigos, y de sentirte plena y llena de vida, porque descubres que solo te faltaba una dosis de creatividad para tener la imaginación sexy.
Sé que muchas están pensando: “muy interesante todo esto, pero yo no lo necesito”. Lo que no les estamos contando es que, con los años, las parejas vuelven rutina la sexualidad, y con el tiempo cansa hacer la “tarea” todos los días a la misma hora y en el mismo lugar (por si acaso, toquen madera para que no les pase).
Es ahora cuando tenemos que aprender a sumar experiencias, a no perder la magia, la locura y la creatividad en la cama, esos personajes invisibles que nos dan el antídoto para no matar la pasión. Al final de cuentas, por algo hay una frase muy acertada: “El buen sexo no hace un matrimonio, pero el mal sexo (o la falta de él) sí lo puede destruir”. No lo dijo Platón ni Sócrates, señoras… lo dijo Alessandra Rampolla. Y ella sí que sabe.
¿Quieres un Tuppersex con tus amig@s? Es gratuito, dura unos 40 minutos y es para grupos de mínimo 7 personas. Mira todos los detalles en Reuniones Tuppersex o escríbenos por WhatsApp.