¿Y si te cuento el origen de los cinturones de castidad?
Es muy interesante investigar la historia de cada juguete: cómo nació y el recorrido que tuvo. Y la del cinturón de castidad está llena de mitos.
Seguro escuchaste que, en la Edad Media, los caballeros se lo ponían a sus esposas antes de irse a la guerra para evitar infidelidades. Pues muchos historiadores creen que esa historia es más leyenda que realidad: usar uno durante mucho tiempo habría causado irritaciones, llagas e infecciones, porque impide la higiene de la zona. La mayoría de los cinturones antiguos que se exhiben en museos son, en realidad, de siglos posteriores.
Lo que sí está documentado es que, en la época victoriana, se fabricaron dispositivos para impedir que los jóvenes se masturbaran, porque se creía, equivocadamente, que la masturbación causaba enfermedades físicas y mentales.
Fuera de estas historias tan impactantes, hoy el cinturón de castidad se usa como juguete erótico y con una finalidad totalmente diferente. Es muy popular en juegos de dominación y sumisión, fantasías y técnicas eróticas, y los hay para hombres y para mujeres.
¿Cómo funcionan? ¡Bajo llave! Así de simple: vienen con candado, y esconder la llave puede volverse muy interesante. Eso sí, úsalos por periodos cortos, cuida la higiene y acuerden siempre los límites. Lee más sobre el mundo BDSM.