Dirty talk: el arte de hablar sucio en la cama

Un órgano sexual muy poderoso, y que pocos incluyen en la cama, es el oído.

A veces olvidamos que la imaginación es sexy y que lo que decimos puede avivar la llama. Escuchar palabras “sucias” o frases cargadas de erotismo enciende la excitación sexual. Los gemidos y suspiros son la yapa del dirty talk… si los haces en el momento exacto.

El dirty talk no tiene que ser vulgar. Puedes describirle lo que quieres que te haga, lo que te hace sentir en el cuerpo o una fantasía que estés imaginando. Puedes susurrarlo suave al oído, de manera sensual, o decirlo bien alto.

Aprender a encender la imaginación y transmitirla palabra a palabra, con la intensidad y el tono justos, es una habilidad que se aprende y se desarrolla, aunque al principio hace falta bastante valor.

Olvida tus modales y lo que es “correcto”: en la cama puedes ser todo lo que quieras. Siempre y cuando… ambos estén de acuerdo.

¿Qué más puedo decir? No hay nada más sexy que tener la mente sucia y la conciencia limpia. Si te gusta jugar con la imaginación, lee también sobre el juego de roles.

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